lunes 1 de noviembre de 2010

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Gina Graham

martes 26 de octubre de 2010

EL ABC DE LAS EMOCIONES

Pensemos por un momento la importancia que las emociones tienen en nuestra vida cotidiana y nos daremos cuenta que muchas veces marcan todas nuestras decisiones casi sin percatarnos. Estas emociones se generan a partir de PENSAMIENTOS, los cuales se dan de manera automática como si fueran un “rayo”, sin que seamos lo suficientemente conscientes de ello, algunos de estos pensamientos pueden ser racionales y nos ayudan a sentirnos bien, y otros pueden ser irracionales, poco lógicos, de tendencia extremista, exagerados o excesivamente exigentes para con nosotros mismos y los demás, lo que nos provoca una serie de sentimientos poco saludables tales como ansiedad, culpa, tristeza, ira etc.
Pero qué pasa, normalmente creemos que son las situaciones las que nos provocan las emociones y nos llevan a actuar de determinada manera, entonces decimos “tú has hecho que me enoje”, ”pero cómo quieres que reacciones después de lo que me hizo, “si te portaras bien yo no me molestaría” etc., es decir, atribuimos la responsabilidad de nuestras acciones a los demás en vez de asumirlas de manera responsable.

Entonces, aprendamos a SENTIR de manera más equilibrada, PENSANDO antes de actuar.
Porque la manera como YO PIENSE, será la manera como YO SIENTA; y como yo me sienta será como YO ACTÚE.

El pensamiento es determinante en la emoción humana, y está interrelacionado con nuestros sentimientos y conductas, de modo que los cambios en una de esas áreas, producirán cambios en las demás. Si las personas cambian el modo en que piensan acerca de las cosas, el mundo o en sí mismos, sentirán de modo diferente por lo tanto se comportarán de diferente manera.

Para ello, el primer paso es dejar de atribuir a los acontecimiento externos la responsabilidad de lo que ocurre dentro nuestro. Los eventos influyen, es cierto, pero no en su totalidad, la diferencia está en COMO AFRONTEMOS las situación.
El desarrollo de habilidades emocionales nos permitirá pensar de manera más racional, manejar apropiadamente nuestras emociones cuando estemos con nuestro hijos, respetando y comprendiendo sus sentimientos, regulando nuestras emociones a la hora de actuar, teniendo un comportamiento más saludable, funcional y conveniente para el logro de metas, pero sobre todo, nos ayudará a ser un modelo emocional y referente que nuestros hijos necesitan para dirigir su vida de manera constructiva.

Algunos consejos:
  • Recuerda que nuestra condición humana nos hace imperfectos, por lo tanto no podemos aspirar a ser “padres perfectos” sino aceptar nuestras limitaciones y estar disponibles para nuestros hijos, aceptándolos tal como son, aprendiendo a sobrellevar nuestros y sus errores.
  • Y como no hay padres perfectos, tampoco hay hijos perfectos. Es decir, si nuestros hijos no son los mejores alumnos, no son los más educados, no son los mejores bailarines, no son los que destacan más en los deportes, etc., no tenemos porqué sentirnos culpables, ni mucho menos hacer que cumplan con nuestras expectativas para sentirnos felices o realizados como “buenos padres”.
  • Nuestros hijos no vinieron con un manual de instrucciones, por lo tanto, la relación con ellos la vamos a ir construyendo en el día a día, a través del error y los aciertos y poco a poco cada padre o madre irán elaborando sus propias estrategias desde sus propias posibilidades.
  • Ten presente que a pesar que en algunas circunstancias puedes tener algunas emociones desagradables, trata de que estas sean esperables, lógicas y proporcionales a la situación.
  • Como padres, aprendamos a comprender las necesidades de nuestros hijos, aunque no podamos satisfacerlos en todo, esto implica que en lo posible, tratemos de saber equilibrar, firmeza, ternura, afecto y razón, para que nuestros hijos crezcan con responsabilidad y seguros de sí mismos.
  • Recuerda que somos dueños de nuestras emociones, por lo tanto estamos en la libertad de tomar los acontecimientos de la vida a la ligera, con moderación o bien de manera catastrófica, de cualquier modo nosotros elegimos.

“Nadie es libre sino tiene el dominio de sí mismo”

lunes 11 de octubre de 2010

Desarrollo de la atención en los Niños

Aprender es aquel proceso mediante el cual adquirimos determinada información y luego la utilizamos cuado la necesitamos. Este aprendizaje puede ir desde un concepto hasta la utilización de un instrumento. Sin embargo, para poder adquirir dicha información, necesitamos prestar ATENCION a través de nuestros sentidos para poder luego procesarla y almacenarla en nuestra memoria.

¿Cuándo un niño empieza a prestar atención?
Desde los primeros momentos de vida, un niño debe empezar a prestar atención a todo lo que le rodea: oyendo, viendo, tocando y sin distraerse. Es decir, su vida será un constante ejercicio de atención que deberá ser mediada por los adultos que lo rodean para que esta capacidad se potencie con la práctica.

Pero pasa que a veces, nosotros con el afán de querer “estimular” a nuestros hijos en esta tarea lo llenamos de estímulos que, lejos de estimularlo lo que generamos es distracción, aburrimiento y rechazo por parte de ellos y enojo y frustración por parte de nosotros “porque él no quiere prestar nuestras indicaciones”, entonces perdemos la paciencia y terminamos gritándole, poniendo mala cara y haciendo de ese momento algo desagradable para ambos.
Para ayudar a un niño en sus tareas o para aprender cierta destreza, hay que tener PACIENCIA, es decir no sentirnos mal cuando no logra las cosas tan rápido como nosotros queremos que lo haga y sobretodo CONOCER su ritmo de aprendizaje, considerando sus edad de desarrollo y características individuales.

Ahora, para hablar de tiempos y en consecuencia de horarios, hábitos y rutinas, tenemos que partir de lo que se considera "tiempo del niño". ¿Qué quiere decir esto? Pues que debemos CONOCER el tiempo que necesita cada niño para su auto-estructuración emocional, cognitiva (aprendizaje-pensamiento) y social para pasar de un aprendizaje a otro nuevo. El respeto a ese ritmo, es la premisa fundamental para iniciar cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tiempo de atención promedio de los niños según la edad:
0 a 1 año 2 a 3 minutos
1 a 2 años 7 a 8 minutos
2 a 3 años Hasta 10 minutos
3 a 4 años Hasta 15 minutos
4 a 5 años Hasta 20 minutos
5 a 6 años Hasta 25 minutos

Las necesidades biológicas del niño son las que marcaran en un principio, los ritmos y frecuencias necesarios para su orientación en el tiempo: el alimento, los cambios, los sueños, son las primeras pautas y las primeras referencias en el niño. De estas primeras pautas de tipo orgánico, se irá pasando progresivamente a otras de tipo social, (marcadas por nosotros), que tendrán que tener un ritmo estable, para que a partir de esta estabilidad empiece a diferenciar los distintos momentos del día, lo que le permitirá recordar, prever y anticipar los que vendrá después, así poco a poco irá interiorizando una “rutina” que le formará el hábito.

No nos esforcemos por sobre estimularlos, pues cualquier exceso por encima de lo permitido, no nos dará resultados positivos, al contrario, podría causar un efecto nocivo y perjudicial en el niño, por sobrecarga de excitación que excede la capacidad funcional de sus neuronas. Esto no quiere decir que a un niño entre 3 y 4 años solo se le puede estimular 15 minutos al día, quiere decir que por cada actividad de estimulación puede durar máximo este tiempo, dando un tiempo para el relax entre una y otra.

Por otro lado, también debemos tener en cuenta que esta estabilidad en el ritmo, no debe confundirse con rigidez, es decir, con una excesiva división del tiempo como si nuestros hijos fueran unos robots, ni tampoco crearles una extensa rutina durante todo el día para la estimulación, también hay que darles tiempo y espacio para el descubrimiento y exploración natural.

Aquí lo importante es la calidad, no la cantidad de estimulación, es decir no debemos olvidarnos de prestar atención a lo afectivo, a lo motor, la formación de hábitos, la motivación y organización de conducta, etc. Es en las rutinas donde también estamos enseñándole límites y autocontrol.

ALGUNOS CONSEJOS PARA MEJORAR LA ATENCIÓN EN LOS NIÑOS

Si nota que su hijo tiene alguna dificultad, o así se lo dijeron en el nido o colegio, es importante que acuda a un especialista para descartar cualquier problema o deficiencia visual o auditiva o de otro tipo que puede estar influenciando en su atención. También determinará si su presta mayor atención al estimulo visual, auditivo o táctil y explote esta potencialidad.

Estimúlelo a terminar lo que ha comenzado, inclusive pueden premiar las conductas en las que demuestre constancia y concentración. No se recomienda castigar al niño ni retarlo por distraerse.

  • Como ya saben, es importante darle al niño un ambiente de cariño y estabilidad, por lo cual deben tener horarios y cierta regularidad en las actividades como comer, dormir, ver televisión, realizar tareas, etc.
  • Adapte la exigencia de la tarea a su capacidad de atención y control, estructurando la tarea en tiempos cortos (tampoco podemos dejarles todo el día para que realicen una actividad sencilla).
  • Refuércelo cuando está trabajando, pero el esfuerzo más que el logro. Los niños con una atención dispersa necesitan ser reforzados con mayor frecuencia y en la situaciones que prestan atención, para ir consiguiendo que estos pequeños tiempos vayan aumentando.
  • Comparta la lectura. Llévelo a las bibliotecas y librerías para inculcarle el amor por los libros.
  • Permítale que ayude con tareas sencillas.
  • Sea claro y consecuente a la hora de disciplinarlo. Sea modelo de la conducta que espera de él y recuerde que disciplina no es castigo es enseñarle a tener cuidado, respeto y responsabilidad.

Hay tantas cosas que podemos hacer con nuestros hijos. Nosotros como padres estamos en el mejor lugar para ayudarlos a adquirir conocimientos sin dejar de lado su mundo emocional para que puedan enfrentarse a la vida con éxito.

jueves 30 de septiembre de 2010

Cómo enseñar a Estudiar a Nuestros Hijos e Hijas


Elisa Miranda psicóloga educativa y amiga, esta semana colaboró con nocostros dándonos algunos consejos para tener en cuenta a la hora de ayudar a nuestros hijos e hijas a la hora de estudiar, que van desde la organzación del material y lugar de estudios, hasta las estrategias de aprendizaje. Aquí sus recomendaciones:

Tener éxito en la escuela es uno de los objetivos que los padres desean que sus hijos alcancen. Sin duda la inteligencia ayuda, pero no es decisiva. La motivación y las técnicas de estudio pueden hacer la diferencia y permitir que logren buenos resultados en base a esfuerzo y dedicación.
A continuación les brindamos algunas ideas para tener en cuenta antes de ponerse a estudiar; así lograremos ser más eficaces en los estudios:
  • El horario de estudio particular es algo muy personal que cada alumno debe confeccionar y tenerlo siempre a la vista, en el lugar donde estudia. Recuerde que hay tiempo para todo: estudiar, jugar, tomar alimentos, etc.
  • Estudiar siempre a la misma hora permite que el hábito de estudiar se consolide.
  • Preparar un lugar cómodo para estudiar. Que tenga luz y ventilación adecuada, libre de estímulos distractores como música, TV, ruidos, etc.
  • Enseñarle a organizar sus materiales y lugar de estudio.
  • Mantener los libros y materiales en orden y en un solo lugar, para evitar la pérdida de tiempo buscando lo necesario para cada tarea. Las emociones negativas que se derivan del desorden hacen que el alumno/la alumna experimente conductas que interfieren en su desarrollo personal, académico y profesional (ansiedad, falta de motivación).
  • Asistir a clases, estar atento(a) y seguir las instrucciones de la profesora.
  • Evitar faltar por motivos injustificados, ya que perjudican el avance académico.
  • Anotar las tareas, trabajos y exámenes en la agenda, permite una mejor organización en la planificación de trabajos. Evitar la acumulación o sobrecarga de trabajos en fechas claves.
  • Cumplir con todas sus responsabilidades.
  • Una vez que ya se tiene todo organizado para empezar a estudiar (horario, lugar, orden, etc.) es importante que cada alumno(a) elija la estrategia de estudio que mejor se acomode a sus características y al curso a estudiar.

ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE
La forma cómo se estudia cada curso, depende de la naturaleza de su contenido. Hay una serie de secuencias que se pueden seguir para ir incorporando de manera efectiva la información que nos brindan, pero hay que tener en cuenta que se debe llegar hasta la última fase que es la comprobación, que es donde se determinará qué parte se debe continuar repasando.

Pre-lectura: Consiste en una lectura rápida del material a estudiar.
Lectura Comprensiva: Volver a leer tratando de comprender las ideas principales de cada párrafo. Para ello podemos emplear el subrayado o las notas al margen.
Resumen: Escribir con sus propias palabras lo que se entiende de cada párrafo. Un recurso útil es confeccionar fichas.
Esquemas: Permite visualizar toda la información de un modo ágil. Empleando gráficos y dibujos que permitan asociar con facilidad el contenido con la presentación visual.
Repaso: Revisar el material de estudio, enfocándose en aspectos principales del texto. Diariamente repasar lo realizado en clase para ir fijando gradualmente los contenidos.
Comprobación: Realizar y responder a preguntas orales y/o escritas simulando un examen para comprobar si está reteniendo la información.

IMPORTANCIA DE LA MEMORIA
Con frecuencia escuchamos frases como “me olvidé el cuaderno” “no recuerdo qué tenía que hacer” “pensé que lo había guardado en mi mochila” Son algunas frases que revelan distracción, es decir, que no se puso todos los sentidos en las actividades y en la organización del trabajo.

Algunos consejos para mejorar la memoria:

  • Confeccionar una lista con todas las actividades a realizar y empezar por las más urgentes o difíciles.
  • Escribir notitas para sí mismo y colocarlas en un lugar visible.
  • Usar la agenda, para anotar todas las tareas, exámenes, etc en el momento en el que lo indican.
  • Colgar un calendario en la pared y marcar las fechas importantes de presentación de trabajos, exámenes u otros sucesos. Ir tachando los días para no perderse.
  • Cambiar de mano el reloj u otro objeto, para recordar que debe hacer algo ese día.
  • Pedir a un familiar o compañero que lo ayude a recordar las fechas o sucesos más importantes.
  • Es importante destacar la necesidad de hacer un planeamiento semanal y crear un hábito, que favorezca la organización, pero también es importante la voluntad y el esfuerzo para lograr cambios y menos estrés.
Lic. Elisa Miranda Cuba
Psicóloga Educativa
Especialista en Problemas de Aprendizaje
y Nivelación Escolar

elisamiranda24@hotmail.com

Si quieren comunicarse con Elisa, pueden hacerlo a través del blog o escribirle a su email, ella atiende en Miraflores, Lima, Perú.

"Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber" (Albert Einstein)